Se toma la población total que reporta el Censo y se divide entre los 40 distritos representativos y los 8 senatoriales para fijar la población ideal de cada distrito. Ningún distrito debe alejarse mucho de esa cifra, para que el voto en un municipio menos poblado no valga más que en uno denso.
La Junta de Redistribución trabaja con la cartografía y los datos del Censo a nivel de bloques censales y barrios, para mover fronteras dentro de un municipio o entre municipios y balancear los números, procurando la contigüidad y evitar dividir municipios salvo cuando la densidad lo hace necesario, como en San Juan, Bayamón o Ponce.
Si la regla deja fuera a hogares cuyos récords no cuadran, o los ubica en la dirección postal y no donde viven, la población de cada bloque y barrio cambia, y con ella los mapas de 2032 en adelante. Es una inferencia del diseño de la regla, pero los mapas solo pueden ser tan buenos como el conteo.